Gus Van Sant regresa a Cannes con “Paranoid Park”
CANNES (Reuters) - La predilección de Gus Van Sant por actores jóvenes no profesionales e imágenes del uso del monopatín como en estado de trance definen a “Paranoid Park”, la última cinta del director estadounidense presentada en el Festival de Cine de Cannes.
La película narra la historia de Alex, un ’skateboarder’ de 16 años que se esfuerza por reconciliarse con su vida y con aquellos que lo rodean después de causar por accidente la muerte de un guardia de seguridad.
Tras una selección de reparto que se realizó poniendo anuncios en tiendas de discos, en la página de Internet de MySpace y en diario locales, “Paranoid Park” utilizó en su mayoría a desconocidos, muchos de los cuales nunca habían actuado antes.
“Realmente me gusta trabajar con no profesionales porque creo que al hacerlo estoy experimentando cosas que son naturales para ellos y me permite filmar ese aspecto suyo en vez partir desde cero”, dijo Van Sant el lunes después de la proyección de la cinta ante los periodistas.
Alex, interpretado por el debutante Gabe Nevins, se desliza con la mirada en blanco a lo largo de la película, aparentemente fuera del alcance tanto de su novia, representada por Taylor Momsen, como de un detective interpretado por Dan Liu.
Después de “Elephant”, el filme de Van Sant sobre la matanza de la escuela de Columbine con el que ganó la Palma de Oro en 2003, “Paranoid Park” arroja una luz a menudo ensoñadora sobre el uso del monopatín en los callejones y centros comerciales ocupados por sus jóvenes protagonistas.
La acción de la cinta está realzada por una banda sonora que va desde melodías sacadas de partituras de Fellini a lo que Van Sant llama “música de cemento” de una emisora de radio local.
Su característico estilo fluido, apoyado por la labor del director de fotografía Christopher Doyle, adopta el movimiento fluido de los patinadores en el parque, a menudo en cámara lenta, subrayando las distantes e introspectivas emociones de Alex y sus amigos.
“Creo que se debe a que ninguno de nosotros es patinador”, dijo Doyle, que obtuvo un amplio reconocimiento por su trabajo con el director chino Wong Kar Wai.
Doyle explicó que él y Van Sant habían buscado una forma de acercar la experiencia emocional y física del monopatín.
“Y obviamente en ésto tienes toda la energía y la belleza del movimiento y el aspecto de patinar”, agregó Doyle.
Pero, lejos de los elegantes movimientos de los ’skateboarders’, Van Sant ofrece una intranquila y compleja mirada a una juventud suburbana que, con una sola excepción, parece desconectada del mundo exterior e indiferente al futuro.
“Tal vez ese lado me atrajo porque representa mi visión sobre envejecer”, dijo Van Sant.