Una exposición de retratos descubre en Valencia la cara secreta de la pintora mexicana Frida Kahlo
Valencia, (EFE).- La cara más secreta e intimista de la pintora mexicana Frida Kahlo se descubre en una exposición de retratos de fotógrafos famosos que se podrá contemplar desde hoy hasta el 20 de julio en el Aula CAM “La Llotgeta” de Valencia.La muestra “Frida Kahlo. La gran ocultadora” recopila 53 fotografías de retratos de la artista mexicana realizados por algunos de los fotógrafos más destacados del siglo XX, informaron fuentes de su organización.
Para los promotores de la muestra “la fotografía fue un elemento fundamental en la vida de Frida Kahlo (Coyoacán, Ciudad de México, 1907-1954), especialmente en sus años de formación”.
Nieta e hija de fotógrafos, Frida aprendió de niña a posar, convirtiéndose precozmente en una modelo consumada.
Las fotos están realizadas por los fotógrafos más representativos del siglo XX; maestros de la modernidad como Edgard Weston, Imogen Cunningham, Carl van Vechten, Manuel Álvarez Bravo o Martín Munkacsi.
Igualmente, los mejores periodistas gráficos de la época como Gisèle Freund, Bernard Silberstein y Fritz Henle tampoco desaprovecharon la oportunidad de atrapar en sus lentes la singular belleza de Frida.
Los más allegados supieron captar, además, a la pintora en la intimidad de su hogar, desprovista de artificios, y es por esta razón por la que estos retratos son los más originales.
La distendida relación de Frida con la cámara fotográfica se refleja en los primeros retratos familiares, tempranos testimonios de una personalidad intensa, polifacética y seductora.
Tras el accidente de 1925, Frida Kahlo comenzó a pintarse a sí misma.
“Soy el motivo que mejor conozco” diría ella. Motivo representado hasta la saciedad en sus cuadros, en su vida pública y en los retratos ajenos; motivo de orgullo, pues Frida era, probablemente, la mejor de sus creaciones.
De ahí que se definiera a sí misma como la gran ocultadora, maestra del engaño.
Al igual que sus pinturas, las fotografías de Frida Kahlo muestran a la artista, a la revolucionaria, a la amante, a la mujer enferma, a la indígena, a la libertaria y a la celebridad.
La última fotografía de Frida fue tomada por Lola Álvarez Bravo después de vestir, personalmente, su cadáver.
Siguiendo sus instrucciones, le puso su huipil blanco con las borlas ceremoniales y una falda larga.
Le trenzó el pelo con lazos y flores y le puso sus collares de coral y jade.
Le pintó las uñas de rojo y adornó todos sus dedos con anillos. Esta fotografía póstuma es el retrato totémico de una de las personalidades más singulares de principios del XX en América Latina.
Representa, en suma, el triunfo de la ocultadora; su mejor autorretrato.
Los cincuenta y tres retratos que componen la muestra proceden de una colección iniciada hace más de dos décadas por Spencer Throckmorton, galerista especializado en fotografía latinoamericana.
Su legado incluye más de cien fotografías de la artista, muchas de ellas únicas.