Cierre de la Sao Paulo Fashion Week con un toque fantasmagórico

 desfile.jpgRÍO DE JANEIRO (AFP) - La Sao Paulo Fashion Week, el mayor evento de la moda de América Latina, puso fin a su vigésima segunda edición con un toque fantasmagórico en sus colecciones otoño-invierno, aunque los organizadores no especificaron el miércoles el volumen de ventas.En la semana de la moda, que terminó en la noche del martes, los diseñadores brasileños exploraron los misterios de la magia y la espiritualidad para trabajar sus nuevas colecciones. “Nos inspiramos mucho en los cuentos de hadas”, declaró a la prensa Paula Raia, diseñadora de la marca Raia de Goeye, que presentó vestidos amplios y vaporosos, confeccionados a partir de tejidos naturales.

El miércoles, los organizadores no habían podido establecer aún el volumen de negocios de la Fashion Week, pero contaban la llegada de 3.000 compradores. La colección primavera-verano 2007 generó 560 millones de dólares (unos 418 millones de euros).

Durante la semana de la moda, los 48 diseñadores adoptaron al únisono una actitud ecológica al integrar en sus colecciones temáticas de preservación del agua, reciclaje y economización de la energía. Algodón biológico, lana artesanal, cuero vegetal o tinturas a base de pigmentos naturales estuvieron en el centro de las creaciones, expuestas a lo largo de seis días.

Los organizadores del festival de la moda marcaron la atención sobre la creatividad y la especificidad de la moda brasileña. “Sao Paulo es el polo de la economía creativa en América Latina (…) Hace mucho tiempo que hablamos de una ‘identidad brasileña’ en la Fashion Week”, afirmó Paulo Borges, organizador de la muestra.

La Fashion Week también se dedicó a dar batalla contra la anorexia, una enfermedad que en noviembre se cobró la vida de una modelo de 21 años y 1,74 metros de altura que murió pesando apenas 40 kilos. En Sao Paulo se prohibió desfilar a menores de 16 años y para subir a la pasarela las modelos deberán presentar un certificado médico.

Las ventas de la colección otoño-invierno son tradicionalmente menores en volumen porque los compradores extranjeros se ven más seducidos por la exuberancia tropical de la moda estival brasileña.

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