Los famosos tienden a negar sus adicciones, según expertos
NUEVA YORK (Reuters) - Los famosos son más propensos a negar que tienen una adicción porque se sienten protegidos de los problemas de la vida diaria y deben tocar fondo - a menudo con un roce con la ley - antes de que admitan que necesitan ayuda, según expertos.
Los expertos en adicciones señalan que con una sociedad que permite a los ricos y famosos rendir menos cuentas, las celebridades se enfrentan a menudo a una recuperación más dura tras negar sus problemas durante mucho tiempo.
“A menudo avanzan mucho más en su enfermedad antes de que realmente consigan tratamiento, y es muy difícil”, dijo Susan Blank, de la ONG Caron, que dirige programas de rehabilitación.
La rehabilitación ha sido centro de atención recientemente después de que la actriz Lindsay Lohan fuera arrestada el martes por un segundo cargo conducir ebria, sólo días después de completar un segundo período de tratamiento y alardear en clubes nocturnos de llevar un brazalete anti-alcohol en el tobillo.
La estrella del pop Britney Spears, que pasó en dos ocasiones menos de un día en rehabilitación antes de entrar por tercera vez en un centro para un tratamiento de un mes, también volvió a ocupar titulares después de que una revista informara nuevamente sobre su extraño comportamiento.
“Tienen que sufrir suficiente dolor o suficiente motivación externa para decidir finalmente que necesitan realizar cambios en sus vidas”, dijo Blank, directora de los servicios psiquiátricos y psicológicos en Caron.
La mayoría de las veces, esa motivación es un roce con la ley, explicó.
Las estadísticas del Gobierno de Estados Unidos muestran que el sistema de justicia penal fue la principal fuente de remisión a tratamiento para la gente de entre 18 y 25 años, suponiendo el 47 por ciento de las 390.000 personas admitidas en programas de financiación pública en 2004.
Alrededor del 17 por ciento acudieron por sí mismos, por amigos o por familiares.
Algunos expertos han acusado a Lohan y Spears de burlarse de la rehabilitación al no tomarse aparentemente en serio el tratamiento.